Una forma clara y justa de reconocer nuestro aporte, crecer y mejorar juntos la calidad de nuestro servicio educativo.
“La evaluación es una herramienta para mejorar la calidad del servicio educativo.”
Conoce el modelo, descubre cómo funciona y resuelve tus dudas. Este espacio es para ti.
La gestión del desempeño es uno de los pilares de una buena gestión del talento, ya que sin procesos claros de evaluación es difícil reconocer fortalezas, detectar a tiempo lo que se puede mejorar y tomar decisiones de desarrollo bien fundamentadas.
UMECIT avanza en un modelo pensado para su realidad como institución de educación superior. Este modelo no busca instalar un mecanismo de control: busca crear las condiciones para que cada persona comprenda qué se espera de su rol, reciba retroalimentación oportuna y cuente con el acompañamiento necesario para crecer dentro de la organización.
Las expectativas de desempeño en todos los niveles de la organización administrativa.
La toma de decisiones basada en evidencia objetiva.
El desarrollo de las competencias institucionales transversales y de liderazgo.
Que la contribución de cada colaborador esté alineada con los objetivos estratégicos institucionales.
Los seis principios complementarios
Su fin no es sancionar, sino acompañar el crecimiento de las personas.
Cada ciclo es una oportunidad de mejora continua, individual y colectiva.
Mirada equilibrada: visibiliza logros y también lo que se puede fortalecer.
El desempeño de cada persona contribuye al crecimiento de la universidad.
Colaborar, comunicar y cumplir acuerdos también es parte del desempeño.
Toda valoración se basa en evidencia y en conversaciones constructivas.
El modelo mira dos aspectos complementarios que, en conjunto, ofrecen una visión completa del desempeño: los resultados que alcanzas (qué logras) y las competencias con que los alcanzas (cómo trabajas).
Mide el nivel de cumplimiento de los objetivos definidos para tu rol, a través de indicadores formulados bajo metodología SMART, con metas claras y criterios de medición explícitos, vinculados a los objetivos estratégicos de tu área.
Valora las conductas y habilidades que despliegas en el ejercicio de tu rol, en coherencia con los valores institucionales. Las competencias se definen a partir de comportamientos observables y se diferencian según el nivel de responsabilidad.
¿Cuánto pesa cada dimensión?
Sin equipo a cargo
Con equipo a cargo
Las competencias son la base conductual del modelo: describen la forma en que trabajamos y nos relacionamos en UMECIT. Se evalúan a partir de conductas observables, con criterios comunes para toda la institución.
Aplican a todos los colaboradores
Colaborar con otras personas de manera responsable, respetuosa y orientada al logro común, contribuyendo a un ambiente laboral positivo.
Asumir con responsabilidad las funciones, metas, normas y acuerdos del rol, demostrando constancia y sentido de responsabilidad.
Desempeñar las funciones con foco en la calidad del servicio educativo, comprendiendo que el trabajo administrativo impacta en la experiencia de estudiantes, docentes y colaboradores.
Responder de manera flexible, positiva y responsable ante nuevas necesidades, procesos, herramientas o prioridades institucionales.
Incorporar herramientas digitales al trabajo cotidiano con criterio, eficiencia y disposición al aprendizaje continuo.
Aplican a roles con equipo a cargo
Establecer vínculos de confianza con el equipo mediante comunicación abierta, presencia activa, escucha y disposición para acompañar.
Gestionar el crecimiento profesional del equipo con criterios claros, comunicados y equitativos.
Identificar, valorar y visibilizar de manera oportuna y equitativa las contribuciones individuales y colectivas del equipo.
Identificar, atender y prevenir situaciones que afectan el bienestar, la carga de trabajo y la sostenibilidad del desempeño del equipo.
Cada competencia se valora en una escala conductual de cinco niveles, según la consistencia, autonomía e impacto con que se evidencia en el rol:
Los indicadores de desempeño (KPIs) traducen los objetivos institucionales, las prioridades de cada área y las responsabilidades del cargo en resultados observables y medibles. Su propósito es establecer expectativas claras y generar información objetiva para acompañar tu desarrollo.
Una actividad no es un indicador. Un indicador mide un resultado, no una tarea.
Claramente definido y vinculado a un objetivo concreto.
Cuantificable a través de métricas verificables.
Realista en función del contexto y los recursos disponibles.
Alineado con los objetivos del área y de la institución.
Definido en un periodo de tiempo específico y acotado.
Ejemplo ilustrativo · ajústalo a un caso real de tu área.
"Enviar los reportes mensuales."
"Entregar el 100% de los reportes mensuales dentro de los 3 primeros días hábiles de cada mes, durante todo el ciclo."
Los indicadores se acuerdan entre tú y tu líder inmediato al inicio del ciclo, tomando como referencia los objetivos estratégicos del área y las funciones propias de tu puesto. La Dirección de Talento Humano acompaña metodológicamente el proceso para asegurar su coherencia y calidad.
Cada colaborador cuenta con entre 3 y 5 indicadores, para mantener el foco y hacer viable el seguimiento.
Cada indicador tiene:
Siempre que es posible, la fuente de información es verificable y objetiva.
La evaluación no es un evento de fin de año: es un ciclo continuo de acompañamiento que recorre seis etapas. Cada etapa cumple una función específica para que la evaluación sea una herramienta de gestión real y no un trámite administrativo.
Al inicio del ciclo, tú y tu líder acuerdan los objetivos, los indicadores con sus metas y las competencias que serán observadas.
Durante el periodo, tu líder acompaña tu avance, anticipa dificultades y te brinda retroalimentación oportuna.
Al cierre, se valoran los resultados y las competencias. Incluye dos miradas: la evaluación de tu líder y tu autoevaluación.
Los líderes, con apoyo de Talento Humano, revisan los resultados para asegurar criterios consistentes y equitativos entre áreas.
En una conversación individual se presentan los resultados, se reconocen fortalezas y se acuerdan acciones de desarrollo.
Se definen acciones concretas de crecimiento, que se convierten en el punto de partida del ciclo siguiente.
El resultado final de la evaluación se expresa en una escala de 0 a 100, común para toda la institución.
Lo más importante no es el número: es la acción de desarrollo que se activa con cada nivel.
Sobresaliente
Desarrollo avanzado: nuevos desafíos, proyectos estratégicos, mentoría o preparación para roles de mayor responsabilidad.
Alto desempeño
Fortalecimiento y especialización: formación específica y desarrollo de competencias clave.
Desempeño esperado
Mejora continua: retroalimentación, capacitación general y acompañamiento del líder.
En desarrollo
Capacitación focalizada y seguimiento periódico para cerrar brechas.
Crítico
Plan de mejora individual con objetivos claros, plazos definidos y acompañamiento continuo.
Todos los niveles activan una acción institucional orientada al desarrollo. La evaluación se sustenta siempre en evidencia objetiva del periodo evaluado, considera el contexto de cada rol y se analiza de forma integral. Los resultados se gestionan con estricta confidencialidad y se utilizan exclusivamente para fines de desarrollo y gestión del talento.
Reunimos las dudas más comunes sobre el nuevo modelo de evaluación de desempeño.
Porque UMECIT quiere contar con una forma clara, justa y homogénea de reconocer el aporte de cada colaborador. El modelo nos permitirá que todos sepan qué se espera de su rol, reciban retroalimentación oportuna y cuenten con acompañamiento para crecer dentro de la organización. Con este nuevo modelo buscamos fortalecer la calidad de nuestro servicio educativo a través del desarrollo de las personas.
El modelo aporta estructura y objetividad. En lugar de basarse en percepciones generales, la evaluación ahora se sustenta en evidencia: indicadores de resultados definidos con metodología SMART y competencias con conductas observables. Además, integra dos miradas complementarias —la del líder y la autoevaluación del colaborador— y establece una escala e interpretación de resultados común para toda la institución.
Son indicadores formulados bajo cinco criterios que garantizan que sean claros y medibles: Específicos (bien definidos), Medibles (cuantificables con datos verificables), Alcanzables (realistas según el contexto), Relevantes (alineados con los objetivos del área) y Temporales (acotados a un periodo). Su función es traducir los objetivos en resultados concretos, evitando confundir una actividad con un indicador.
Los acuerdas con tu líder inmediato al inicio del ciclo, tomando como referencia los objetivos del área y las responsabilidades de tu rol. Serán indicadores esenciales para tu rol que se construirán en conversaciones diseñadas para tal fin. La Dirección de Talento Humano acompaña metodológicamente para asegurar que estén bien formulados. Lo habitual es tener entre 3 y 5 indicadores.
Todos los colaboradores son evaluados en cinco competencias transversales: Trabajo en equipo, Compromiso, Orientación al servicio, Adaptabilidad al cambio y Gestión digital y adopción tecnológica. Quienes tienen personas a cargo suman además cuatro competencias de liderazgo: liderazgo cercano y colaborativo, transparencia y desarrollo del equipo, reconocimiento e impacto, y gestión del bienestar del equipo.
No. Aunque el cierre formal es anual, el modelo es un proceso continuo. A lo largo del año tu líder realiza seguimiento y te brinda retroalimentación para que puedas ajustar a tiempo. La evaluación de cierre no debería traer sorpresas: es el resumen de un acompañamiento que ocurre durante todo el ciclo.
El resultado se analiza siempre de forma integral y considerando el contexto de tu rol, no como un único dato aislado. Si hay brechas, el modelo activa acciones de apoyo —capacitación, acompañamiento o un plan de mejora con objetivos y plazos claros— orientadas a ayudarte a fortalecer tu desempeño. El foco está en el desarrollo, no en la sanción.
Sí, siempre. La retroalimentación es una etapa formal del proceso: tras la evaluación tendrás una conversación individual con tu líder donde se reconocen tus fortalezas, se identifican oportunidades de mejora y se acuerdan acciones de desarrollo. Se realiza en un clima de diálogo, basada en evidencia y orientada al aprendizaje.
Te da claridad sobre lo que se espera de tu rol, reconocimiento objetivo de tu aporte, retroalimentación útil para crecer y acceso a acciones de desarrollo y formación alineadas a tus necesidades. A nivel institucional, permite tomar mejores decisiones de talento y fortalecer la calidad del servicio que ofrecemos a nuestra comunidad.
No de forma significativa. Se apoya en objetivos y conversaciones que ya forman parte de la gestión cotidiana, ordenándolas con instrumentos sencillos. Tu participación se concentra en momentos puntuales: acordar objetivos al inicio, hacer tu autoevaluación y participar en la conversación de retroalimentación.
Tus resultados se te comunican de manera directa y personal en la conversación de retroalimentación con tu líder, usando el instrumento de evaluación como soporte. La información se gestiona con confidencialidad y se utiliza exclusivamente para fines de desarrollo y gestión del talento.
Si quieres profundizar en el modelo, aquí encuentras los documentos institucionales completos:
PDF · MODELO
El documento institucional completo del modelo, en detalle.
Descargar PDFPDF · DICCIONARIO
Definiciones y conductas observables de las 5 competencias transversales.
Descargar PDFPDF · DICCIONARIO
Definiciones y conductas observables de las 4 competencias de liderazgo.
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